Intereses desvirtúan Premios Soberano y al galardón al Mérito Periodístico

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ARISMENDY VÁSQUEZ GUAREÑO

SANTO DOMINGO. Cuando presenté mis aspiraciones a la presidencia de Acroarte, en 1997, publiqué un Plan Mínimo de  Trabajo (de diez puntos), el cual incluía en su punto 6,  la creación de un Premio especial para el cronista de Arte. Helo aquí:

Crear el reconocimiento “Cronista del Año” (independientemente de los Premios Casandra), en sus tres categorías de prensa escrita, radial y televisiva. Dicho galardón sería entregado el 28 de febrero de cada año, aniversario de Acroarte.

Años después, el cronista Máximo Jiménez hizo suya esta inquietud durante su gestión en el 2011, creando el Premio al Mérito Periodístico. Nuestras congratulaciones por esta feliz iniciativa.

Ahora bien. Nuestra intención cuando propusimos esta distinción, fue importantizar la labor del cronista de arte con la celebración en grande de su día, para beneficio de TODOS los miembros de Acroarte.

Los mismos intereses que manejan los premios Soberano (antiguo Casandra) han desvirtuado la esencia del Premio al Mérito Periodístico, convirtiéndolo en otra fiesta para los artistas, cuando debe ser lo contrario, la fiesta de los cronistas. Salvo los cinco periodistas favorecidos con la distinción (cuya honra me tocó este año), ningún otro cronista disfruta la celebración de su día.

La antigua ceremonia de entrega de medallas a los artistas nominados fue bautizada por alguien, como el “Casandrita”, y fue descontinuada porque era una duplicidad del reconocimiento a los artistas, quienes también disfrutan, previo a la premiación, de la alfombra  roja, y concluida la misma, de un impresionante After Party hasta el amanecer, en el salón de Fiestas del Hotel Jaragua.

Por eso, al crearse el Premio al Mérito Periodístico, se buscaba con ello resaltar el trabajo de los cronistas y reconocer su ardua labor durante un año, con una gran fiesta en su día, para beneficio de todos, sin excepción.

Pero resulta que los productores de la gala importantizan más la participación de los artistas y el impacto publicitario del espectáculo, que la fiesta anual para los cronistas.

Ciertamente, la gala es importante, y debe mantenerse y perfeccionarse cada año, pero en esta premiación lo más importante son los cronistas de arte, TODOS, por lo que la fecha es propicia para la celebración de una gran fiesta, finalizada la ceremonia de premiación, donde disfruten los miembros de Acroarte que durante todo un año son responsables de darle seguimiento al trabajo de los artistas, para que éstos celebren su nominación y su premio Soberano.

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