Garantizar la seguridad, el gran reto de Haití tras retirada de la Minustah

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Puerto Príncipe,  (EFE).- Haití, la nación más pobre de América, afronta el complejo desafío de garantizar la seguridad ciudadana sin personal militar y con apenas 15.000 policías, tras la decisión de Naciones Unidas de poner fin en octubre a la Misión de la ONU para la Estabilización en Haití (Minustah).

La Policía haitiana cuenta con menos de 15.000 miembros para todo el país y pocos recursos para realizar su tarea, por lo que la seguridad será uno de los grandes retos del presidente Jovenel Moise, en el poder desde el pasado 7 de febrero tras meses de inestabilidad electoral, agravada por la creciente inseguridad.

Los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU aprobaron el pasado día 13 una resolución que extiende por un periodo final de seis meses la operación de la Minustah, que actualmente cuenta con unos 2.370 “cascos azules” y unos 2.600 policías.

La operación tendrá una sucesora, bautizada como Minujusth, que no tendrá personal militar y será mucho más reducida, compuesta por un máximo de siete unidades de policía constituidas y 295 agentes.

La presencia de la Minustah, que se puso en marcha en 2004 con el fin de apoyar el país después de que un movimiento armado derrocara al entonces presidente, Jean-Bertrand Aristide, no ha estado exenta de cuestionamientos por su papel en la propagación del brote de cólera y los abusos sexuales cometidos por “cascos azules”.

Para el presidente del Senado de Haití, Youri Latortue, la empobrecida nación debería restaurar las Fuerzas Armadas disueltas en 1995 tras denuncias de abusos y violaciones a los derechos humanos.

En declaraciones a la prensa, el senador consideró esta semana necesario que el país cuente con el organismo castrense y advirtió de que la Policía no podrá por sí sola gestionar la seguridad del país.

“Estamos empezando las discusiones para ver cómo podemos asegurar que no vamos a necesitar fuerzas extranjeras en el futuro”, dijo.

Tras conocerse la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, organizaciones sociales haitianas rechazaron una nueva misión de Naciones Unidas, a la que acusa de violar los derechos humanos en el país y de causar la muerte de miles de personas a causa de la epidemia del cólera.

La epidemia del cólera se inició por un vertido de residuos fecales a un río por parte de fuerzas nepalíes y se calcula que ha afectado a cerca de 800.000 personas y que se ha cobrado más de 9.000 vidas.

Mario Joseph, abogado de las víctimas del cólera que demandaron a la ONU, dijo a Efe que si la ONU “quiere apoyar a los derechos humanos puede empezar a respetar la ley y dar una indemnización al país y a las víctimas” de la enfermedad.

“La ONU puede cambiar de nombre pero la impunidad sigue”, argumentó Joseph, quien consideró que “los haitianos tienen que levantarse y pedir la salida total la ONU, que es una fuerza de ocupación que empeora la situación del país”.

En defensa de la nueva misión salió la representante de la ONU en Haití, Sandra Honoré, quien señaló que estos cambios se dan “en un momento en el que el país puede alegrarse de un progreso notable en su estabilización y la consolidación democrática”.

El traspaso “pacíficamente” de la Presidencia a Jovenel Moise, tras un año de un Gobierno provisional, “es una señal que muestra que Haití está en buen camino”, afirmó, aunque reconoció que aún queda mucho por hacer, especialmente en el campo del imperio de la ley, incluida la Policía, justicia y los derechos humanos.

El anuncio de la salida de la Minustah se produce en un momento de relativa calma y el Gobierno asegura que el país está listo para la salida de la Misión de la ONU.

Además del problema de la inseguridad, el país enfrenta otros desafíos como los elevados niveles de inflación, el alto costo de la vida, la epidemia de cólera y el alto desempleo, a los que se suma la situación causada por el feroz huracán Matthew. EFE

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