La danza, como terapia tras abusos sexuales y en trastornos de alimentación

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Carme Picart

Barcelona,  (EFE).- La danza como terapia en pacientes con transtornos de la alimentación y en personas que han sufrido abusos sexuales es uno de los aspectos que trata el único máster en Danza Movimiento Terapia (DMT) que existe en España, el cual imparte la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB).

El paciente anoréxico “no se reconoce a sí mismo en el espejo, no habita su propio cuerpo, ve una máquina que no le sirve y que no le gusta”, ha explicado en una entrevista con Efe la coordinadora del máster, la bailarina Heidrun Panhofer, y a través de la danza buscan “que ‘rehabite’ su propio cuerpo, que lo haga suyo de nuevo y que lo acepte como es”.

“Algo muy similar ocurre en las personas que han sufrido abusos físicos o sexuales”, ha dicho la experta, ya que “parece que han escapado de su propio cuerpo para sobrevivir a una situación traumática”.

A partir del movimiento armónico de la danza, estas personas “reconectan con su propio físico, se confrontan con el propio dolor y, poco a poco, lo reintegran”, ha descrito la coordinadora.

La danza puede contribuir a “descubrir la compleja relación neuronal que existe entre los sistemas auditivos y motor”, lo que “puede ayudar a desentrañar enfermedades como el párkinson”, según Panhofer.

Según la experta, también son “notables” los beneficios en el tratamiento de enfermedades como el alzhéimer o el retraso madurativo.

La danzaterapia también es útil para niños y adolescentes con discapacidades, trastornos del desarrollo, autismo o dificultades del aprendizaje, ha defendido la bailarina.

Aquellos niños hiperactivos, agresivos, tímidos o distraídos que “prefieren expresarse mediante otras vías que no sean sólo la palabra” pueden utilizar la danza como vía de expresión.

El baile es “otro modo de comunicación, otro lenguaje”; por eso, las personas con dificultades para expresar o sentir emociones “son las que encuentran más dificultad para dejarse llevar por la danza”, ha señalado la coordinadora del máster.

Además, “tiene efectos psicológicos positivos”, ha afirmado a Efe Andrés Novoa, un monitor de zumba que define esta disciplina como “la democratización de la danza, que proporciona renovación del estado de ánimo, libertad y motivación”.

“Cuando bailo con la gente, me siento uno de ellos”, en un ejercicio “terapéutico personal, colectivo y catártico”, donde la reciprocidad “acaba creando una atmósfera de libertad y motivación que libera el cuerpo y el alma”, ha argumentado Novoa, quien en sus multitudinarias clases persigue “ir más allá de la experiencia física”.

Los que prefieren no bailar “se están perdiendo la posibilidad de sincronizarse con una dimensión que va más allá de lo racional, la oportunidad de expresarse libremente, de generar endorfinas y adrenalina durante horas, de activar su memoria y mejorar su capacidad de coordinación y planificación” según Novoa.

En el máster, usan el movimiento “como medio de comunicación e introspección”, ha detallado Panhofer, lo que “por sí solo es positivo, pero no es suficiente para curar”.

La danzaterapia pertenece al grupo de las artes creativas en psicoterapia, como la musicoterapia, tangoterapia, arteterapia o la biodanza, ha explicado la experta.

No hay límites de edad para los pacientes a los que tratar, ya que la danza “es beneficiosa tanto en bebés y sus cuidadores como en familias con ancianos y en cuidados paliativos”, ha reconocido Panhofer.

Desde 2003, la UAB ha formado a 424 estudiantes procedentes de toda España y de países como Portugal, Francia, Alemania, México, Chile, Argentina, Ecuador, Turquía, Israel y Palestina.

Panhofer ha revelado que el programa del máster se ha elaborado a partir de teorías de la Asociación Española de Danza Movimiento Terapia, creada en España en 2001 y que está trabajando para que la danzaterapia sea reconocida como especialidad de la psicoterapia. EFE

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